C.C.M.

«En realidad, la persona más agitada que conozco, soy yo mismo» empezaba Jorge Freire en una nueva edición de Talks & Wine celebrada por la Escuela de Gobierno y Administración Pública SKR.

Esta confesa condición de homo agitatus, no le ha impedido escribir la que es probablemente una de las mejores y más inteligentes críticas actuales a uno de los grandes males de la sociedad global: la Agitación.

Probablemente porque, como él mismo revela, el alma de Blaise Pascal y su agudeza para entender que «nada es tan insoportable para el hombre como estar en pleno reposo, sin quehaceres, sin distracciones, sin aplicación, sin pasiones» inspiró su libro. O tal vez porque él también ha sentido y ha percibido en los demás «esa sensación de vacío, de impotencia, de caer en la melancolía y el aburrimiento» y sus reacciones.

Y es que no oculta que «todo ocurrió en el verano de 2018, cuando empecé a preguntarme por qué tantos amigos y compañeros, hasta yo mismo, cargábamos con la piedra de la diversión como una piedra del camino y por qué tanta euforia era tan extenuante. Siempre digo que este libro me lo han escrito los amigos», comenta con humor Freire. Pero lo cierto es que algo le «hizo clic» y el resultado es para Kike Cortés, director de la Escuela de Gobierno y Administración Pública SKR, «un libro inteligente y cargado de registros. En él Freire me acerca a la realidad. Como Jack Nicholson, es erudito e irónico, humorista y brillante, nada plúmbeo. Este libro está escrito con ojo poliédrico y una visión holística. Un texto del que se aprende leyendo, si se lee aprendiendo».

Pero, si algo tiene de especial Agitación es que «hace mella. Es real. Lo leí en el momento en el que empezábamos a volver a abrirnos a la vida social en mayo, tras meses de confinamiento. Y me planteé cómo es posible que incluso entonces, siempre tengamos la vida llena, sin hueco» reflexiona Clara Gonzálvez, miembro del claustro de SKR, amiga del autor y artífice de esta sesión.

Y es que este ensayo filosófico, ganador del XI Premio Málaga de Ensayo, aborda de una forma ligera, alegre, con humor, pero muy profunda, los males de ese ejército en desbandada del que hablaba Aristóteles. Un ejército que huye y huye, hasta que un general para, se da la vuelta y ve que no hay nadie que les persiga, que no existe ningún enemigo detrás. Freire en Agitación es como ese general que intenta explicar lo absurdo que resulta tal huida hacia delante y en la que el homo agitatus del SXXI solo busca realizarse.

Realizarse en cosas como la tecnología, la diversión por obligación, las RRSS, la irrefutable verdad determinista de los expertos de la democracia, los tontos en cinco idiomas de Ortega, la transgresión obligatoria, la escasa pero tecnológica educación… Mucho contra lo que luchar para cualquier Quijote que se precie, pero una lucha que para Jorge Freire empieza por uno mismo, porque como decía Machado, «quien aguarda, sabe que la victoria es suya».

Por eso, lo más especial de este libro son los 8 consejos que Freire guarda para salir de tanta tontología autoimpuesta, porque como reivindica «a falta de la utopía, siempre nos quedará la heterotopía».

8 consejos para dejar de ser un homo agitatus

Aprende a sostenerte sobre tus propias piernas

Y para eso es esencial aprender a estar con uno mismo. Jorge Freire explica que hacemos muchas cosas por inercia cuando, en realidad, no podemos hacer nada que no sea más de lo mismo. «Nos venden que lo importante es compartir, disfrutar y aprender. Verbos transitivos, que se han convertido en verbos intransitivos, porque en realidad todo depende de lo qué / cómo compartas, disfrutes y aprendas», señala el filósofo. Machado decía: «busca a tu complementario / que marcha siempre contigo / y suele ser tu contrario», pero Jorge Freire no quiere que sea su contrario, «quiero aprender a convivir con él». Porque Freire cree más en el «no te busques fuera de ti» de Perseo.

Aprende a aburrirte

Saber parar no es fácil. Entre otras cosas porque estamos expuestos a un exceso de información que es un error pensar que es algo bueno. Pasa lo mismo con las bondades del homo multitask que nos inoculan. Pero Jorge Freire defiende que «aburrirse es lúcido. De ahí mi crítica a todos esos empeños por matar el tiempo, no hay necesidad». El joven filósofo también recuerda que hay que distinguir bien entre quietud y quiescencia, porque no es lo mismo. Quiescencia es pudiendo moverte no hacerlo de forma voluntaria. Porque para él es «el “diname”, ese estado de reposo y actividad a la vez, el estado ideal que hay que alcanzar», señala Freire, quien prosigue explicando que «el agitado alterna, puede gritarle al barista por tardar en ponerle el café y luego estar sentado toda una tarde viendo series. Yo no quiero rodar como rueda la piedra».

Aprende a renunciar

Hay quien alude a lo positivo que resulta que los miembros de la Generación Z lo quieran todo y lo quieran ya. Pero las investigaciones actuales indican que esta cultura de la inmediatez está generando una muy baja tolerancia a la frustración. Los psicoterapeutas conductuales emocionales llevan ya tiempo advirtiendo que de este cortoplacismo derivan patologías como el trastorno psicológico intermitente o el déficit de atención. «Cuando el camino es corto, tres burros llegan. Por eso la civilización surge cuando descubrimos que hay un trecho entre lo que queremos y lo que alcanzamos. Es mejor ser un Sócrates insatisfecho que un tonto satisfecho», sentencia Jorge Freire. Para el filósofo presente y actualidad no son lo mismo, por eso quien está afianzado en la actualidad está siempre agitado, porque en realidad está anclado al futuro o al pasado. «En cambio, aquel que está en el presente, no está agitado», recuerda.

No te dejes arrastrar por las masas

En su libro Jorge Freire narra cómo en el Estrasburgo de 1519, una multitud de individuos sufrieron una epidemia: la de la danza. Cientos de personas se vieron aquejadas de un inexplicable mal en el transcurso de aquel verano. El pueblo entero danzó y danzó hasta la extenuación y no han dado explicación. «Los investigadores modernos creen que se trató de un caso de histeria colectiva y que esta epidemia estuvo más relacionada con la psicología que con la toxicología, pero este caso nos recuerda lo peligroso que puede llegar a dejarse llevar por las manías colectivas», señala el filósofo. Freire recuerda también el verso de Vicente Aleixandre: «¿De dónde vienes, mortal que del barro has llegado para un momento brillar y regresar después a tu apagada patria?» para señalar después que «aunque la vida es corta, no hace falta estar espantando mamarrachadas».

Aprende a dominarte

Reza Solón «aprende a gobernarte a ti mismo antes de gobernar a los otros». Para Freire mientras sea así, «aunque solo sea una cosa propositiva, pues no está mal. Es una buena forma de escapar de esta vertiginosa llanta a mucha velocidad», dice.

Revélate ante la transgresión aleatoria

«Hoy en día cuando nos venden que algo es un acto de insumisión todos queremos hacerlo. En el libro critico esta sociedad consumista de la que una de sus particularidades es que su subversión no solo se permite, sino que se ve como algo positivo», señala Freire mientras alude a que Josep Pla explicaba cómo al inicio del carnaval «la gente bullía en la carnavalada, porque era obligado bullir». Jorge Freire defiende una sociedad que no nos mueva a la subversión, porque «aunque muchos han pensado que lo mejor es jugar en esos límites, porque lo que resulta subversivo triunfa, esto está ya caducado», advierte.

Evita las novedades

Hay ciertas experiencias que se caracterizan por ser precisamente excepcionales. Un ejemplo claro es el turismo de aventura, convertirlo en cotidiano, no tiene sentido. Otro ejemplo, es el propio humor. El humor siempre ha representado, además de algo fisiológico, una señal consuetudinaria, algo que mostraba que el hacha de guerra estaba enterrada. Sin embargo, ahora está de moda que en cada conversación haya humor y cachondeo, algo que para Jorge Freire no es nada normal. Si llevamos esto a la escritura, Robert Burton decía que el lector de novedades es un lector manufacturado, aquel que se consagra a la gimnasia lectora como si fuera atletismo. «Se cae en el “Reading is sexy” y lo peor es pensar que leer nos hace mejores, más altos, más guapos e inteligentes. Está por ver que alguien que se pase cinco horas leyendo es mejor que otro que se pasa el día viendo Sálvame, esas virtudes derivadas no acabo de verlas», revela el joven filósofo. Esto afecta al lector, pero también a cualquier tipo de persona.

Pero si para Jorge Freire hay algo que nos ha llevado al furor por las novedades es la invasión del periodismo en muchos ámbitos de la vida. «Este auge de la actualidad hace que no se viva en el presente, es un bombardeo equivalente a la tortura de la gota china-malaya y causa daños irreparables», denuncia Freire. Esto para él enlaza directamente con las fake news y con el «hablarles feo para darles gusto» de Góngora. Tal y como explica Jorge Freire «esto ha tenido consecuencias muy duras en la educación. La educación es un ámbito permeable a las modas y los profesores se entusiasman con la novedad, esto me parece de un infantilismo impropio de adultos. En esta nueva pedagogía se ha gamificado la educación pensando que los chicos van a aprender. La instrucción es algo contrario al esparcimiento. El ora et labora parte de la base de que hay cosas que hay que hacer en cada momento, pero no todo puede ser juego» reivindica.

Se un feliz don nadie

Uno de los rasgos de la agitación es lo que Freud denominó el narcicismo de la pequeña diferencia. Vivimos en una sociedad en la que nos convencemos de que hay que ser diferentes. Levi Strauss fue uno de los padres de la homogeneización de la producción, pero no nos damos cuenta de que con la cultura ha pasado lo mismo. «Se dice que por la cultura se conoce a sus pueblos, pero yo creo que solo hay una cultura ahora: la de la agitación», destaca el filósofo. Y es que hoy viajes donde viajes, en todas partes, ves lo mismo. Misma forma de ocio, mismas costumbres… «No vivimos en un mundo diverso. Hierran los que piensan que con los nacionalismos se va a frenar la globalización, se salpimentará con detalles locales a la cultura de la globalización, pero nada más», señala Freire. El autor de Agitación recuerda que «esto tiene serias consecuencias para la democracia. Porque quien vive agitado y no es capaz de controlarse así mismo es susceptible de ser gobernado. Unite et impera, cuando tienes a una sociedad que cree que es diversa, lo que tienes es a una panda de borregos fáciles de gobernar», concluye Freire.

En definitiva, Agitación es un libro de crítica, pero no destructiva, «es la lanza de Aquiles, hiere y sana al mismo tiempo. Un consolator, porque la filosofía te infunde ánimos para que acopies argumentos que te hagan llevar una vida útil», decía el filósofo de su propio libro. Y es que Jorge Freire, con este libro, lo ha logrado.

 

FOTO: Freire, Cortés y Gonzálvez durante la sesión del Talks&Wine

 

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