CLARA GONZÁLVEZ

El último ensayo publicado por Jorge Freire es una verdadera joyita. Se lee rápido porque es muy breve, pero el libro no da puntada sin hilo y te hace reflexionar en cada párrafo. En Agitación. Sobre el mal de la impaciencia, Freire discurre por las verdaderas razones de fondo de nuestra impaciencia, ese malestar de la cultura tan presente y manifestado a través de la acción constante, de la incapacidad para estar con nosotros mismos a solas.

El autor describe una sociedad hedonista en la que los principales atributos de los individuos son la exhibición y la exposición constante, fundamentalmente a través de un estado continuo de impaciencia y agitación que nos obliga a estar perpetuamente haciendo cosas, llenando nuestras vidas de experiencias y compartiendo todas estas vivencias con el resto de la Humanidad a través de redes sociales.

Freire compara nuestra agitación contemporánea con la enfermedad de la danza, el baile de San Vito medieval. En Estrasburgo en el año 1519 una multitud de individuos sufrieron otra epidemia, la de la danza.  Cientos de personas se vieron aquejadas de un inexplicable mal en el transcurso de aquel verano. Los investigadores modernos creen que se trató de un caso de histeria colectiva y que esta epidemia estuvo más relacionada con la psicología que con la toxicología, pero este caso nos recuerda lo peligroso que puede llegar a ser dejarse llevar por las manías colectivas.

Dejando a un lado los avatares de la Historia, y volviendo al libro, vale la pena destacar que está lleno de citas maravillosas. Me gustaría remarcar una cita que me parece fundamental para resumir la necesidad de reflexionar sobre los paradigmas del aburrimiento como aspecto negativo en nuestras vidas. Esta cita abre el capítulo denominado “La diferencia indiferente”, extraída por Freire de la obra Pensamientos de Blaise Pascal, y reza así:

«Nada es más insoportable para el hombre que estar en pleno reposo, sin pasiones, sin asuntos, sin diversiones, sin ponerse algo. Siente entonces su nada, su abandono, su insuficiencia, su vacío. Incontenible, del fondo de su alma surgirán el tedio, la negrura, la tristeza, la pena, el despecho, la desesperanza».

Me gustó especialmente también la reflexión de Freire al respecto de lo que dejó escrito Walter Benjamin sobre el aburrimiento: «El aburrimiento es el pájaro de sueño que incuba el huevo de la experiencia».

Una oportuna reflexión para el confinamiento

El libro es además oportuno y apropiado en este tiempo que vivimos. Tuve la oportunidad de leer el libro de Jorge ya en la última etapa del confinamiento, cuando casi entrábamos en la fase 1 en Madrid. La verdad es que el momento de su lectura me pareció idóneo. En ese momento se avistaban reuniones familiares, quedadas con amigos en terrazas y algunas incursiones al centro de trabajo.

A modo de ejemplo, aprovecho para reflexionar que cuando todavía estábamos en confinamiento, en la curiosa interfase o fase 0,5, ya conocí de primera mano muchos testimonios de personas que tenían su agenda llena para las próximas semanas. El confinamiento en teoría nos había hecho reflexionar, cambiar hábitos, nos había hecho conscientes de nuestra vulnerabilidad y de lo importante que es la normalidad sí, pero teóricamente todos coincidíamos en que esto debía ser progresivo, lento, cuidadoso. Pues bien, siguen siendo igual de Agitatus esos Homos. Parece que estar dos meses en casa no ha hecho que nos replanteemos demasiado las cosas.

Además de las citas arriba comentadas, me ha parecido interesante la constante referencia que hace al autor a sabios y filósofos, antiguos y contemporáneos. Entre estos últimos, me conquista especialmente el pensamiento del filósofo surcoreano Byung-Chul Han, el cual en su obra La sociedad del cansancio nos plantea la tesis siguiente: «La sociedad del siglo XXI ya no es disciplinaria, sino una sociedad de rendimiento. Tampoco sus habitantes se llaman ya ‘sujetos de obediencia’, sino ‘sujetos de rendimiento'».

Según Han, esta presión por el rendimiento se manifiesta en un desgaste ocupacional de los sujetos, que poseen «un alma agotada, quemada» y fruto de ello obtenemos en las sociedades occidentales el elevadísimo número de personas que sufren la depresión, la enfermedad del Siglo XXI.

Otro de los elementos criticables desde el punto de vista de Jorge Freire (y, por supuesto, también desde la perspectiva de Han) es el peligrosísimo multitasking, tan extendido en tiempos de confinamiento y teletrabajo. Esta técnica se percibe por estos autores como una economía de la atención, haciendo que esta quede fragmentada y dispersa. El multitasking se presentaría como la capacidad de realizar muchas actividades al mismo tiempo con la finalidad de una óptima administración del tiempo y la atención, pero nada más lejos de la realidad.

La lectura de este ensayo, que ya habíamos recomendado desde este blog semanas atrás, invita a serenarse y reflexionar desde la tranquilidad y la paciencia. A reclamar nuestra libertad para aburrirnos sin sentirnos mal por ello. Así que, lean a Freire y, posteriormente, abúrranse mucho. O aprendan al menos a aburrirse un poco.

 

Clara Gonzálvez Meseguer es Gestora de la Administración Civil del Estado y preparadora de CGACE en SKR Preparadores. Actualmente ejerce como Jefa de Servicio del Programa de la Unión Europea «Cuerpo Europeo de Solidaridad» en el organismo autónomo Instituto de la Juventud, dependiente del Ministerio de Derechos Sociales y Agenda 2030.