Carta del director_  KIKE CORTÉS DE ABAJO

El pasado 9 de junio, en medio de esta pandemia que tantas certezas se ha llevado por delante, Pau Donés, el mago que nos regaló genialidades bajo el paraguas de Jarabe de Palo, dejó definitivamente de estar presente en vida para instalarse eternamente en nuestro imaginario musical con la Flaca de la mano. Pau tenía una relación especial con México, el lugar donde mejor se entiende la muerte como el alegre ritual social de la vida cumplida.

Durante la pandemia la muerte ha estado y está instalada en nuestra cotidianidad, como un recuento doloroso del infortunio diario. Durante este mes de agosto tuve un viaje extraño a México: aeropuertos fantasmales, gente que busca separarse desconfiadamente, máscaras que unifican y neutralizan los estados de ánimo, obsesivos controles sanitarios, cuestionarios, desconfianza, distancia, tristeza… ¿Será este el mundo que tendremos? ¿Qué se quedará en nuestros ritos sociales tras esta traumática experiencia colectiva?

Llegado a la ahora menos ruidosa y tumultuaria Ciudad de México, el conductor que me recogió en el aeropuerto me contó -soy muy parlanchín, pero mi especialidad son los taxistas, en particular los argentinos y mexicanos- el caso de un familiar al que se llevaron de casa con los síntomas de coronavirus y devolvieron días después en una diminuta caja de cartón convertido en unas virutas de polvo y ceniza. No ha sido algo tan extraño, pero cualquiera que conozca México entenderá que esto, en la región más transparente, constituye un drama con connotaciones especiales; allí la muerte se entiende como el compromiso de la vida pasada con los demás; la celebración misma de la vida en comunidad, en familia y, finalmente, la muerte es parte de la identidad cultural, del rito social; en suma, una parte más de la naturaleza de la vida y una exigencia colectiva de conmemoración fresca y alegre.

«Se ha inaugurado la peligrosa imposibilidad de relacionarse a través del mutuo reconocimiento previo porque los seres humanos se han convertido en cosas: un producto más con el que mercadear»

La sociedad es algo más que la suma de los individuos, como creen y han creído algunos (Margaret Thatcher llegó a decir, literalmente, que la sociedad no existe, y se quedó tan pancha); es un conjunto de valores y rituales que nos conforma, un ecosistema de fórmulas asumidas y compartidas sobre las que nos reunimos para sentirnos comunidad, para protegernos de la soledad y valernos de la energía colectiva que nos ayuda a sobrellevar nuestra fragilidad individual.

Byung-Chul Han, el filósofo de moda, advierte en su último libro del fin de los rituales. Los ritos son acciones simbólicas que unen a los individuos sin necesidad siquiera de mediar palabra: comunidad sin comunicación. Mientras los ritos cumplen una función fundacional y cohesionadora, pues «transmiten y representan valores y órdenes» que mantienen unida y entrelazada a una sociedad, el autor surcoreano asegura que, por el contrario, lo que hoy predomina es una comunicación sin sociedad. Por tanto, se ha inaugurado la peligrosa imposibilidad de relacionarse a través del mutuo reconocimiento previo. Y ello porque, entre otras razones, los seres humanos se han convertido en cosas: un producto más con el que mercadear.

«Son esos valores que asumimos colectivamente y que moldean nuestro comportamiento lo que nos definen como sociedad»

Somos frágiles. Asumámoslo. Una varita mágica maldita nos ha tocado y ha descompuesto el azul del puzzle que constituía el horizonte de nuestro escenario vital, de nuestra vida cotidiana, individual y colectiva. «Somos humanos, demasiado humanos», protestaba Niestzche, y al igual que la endeblez de nuestra condición individual se nos ha mostrado con toda crudeza también la de nuestra identidad colectiva.

La salvación o la condena del individuo es la sociedad de la que forma parte. Puede ser su refugio incondicional ante las inclemencias del tiempo o el espacio de impulso de nuestras peores pasiones. Son esas reglas que nos damos, esas creencias que compartimos, esos valores que asumimos colectivamente y que moldean nuestro comportamiento lo que nos definen como sociedad.

Hagamos, y equivoquémonos, un ejercicio, un juego, de síntesis o de aproximación a las características de la sociedad en tres momentos: pre-COVID, while-COVID y post-COVID. Bueno, en este último caso será más una pura especulación, un duelo de contrastes para reflexionar (quién quiera, ¿quieres?) sobre lo que fuimos, lo que somos y lo que podemos ser colectivamente. Se puede estar de acuerdo, o no, de eso se trata. Crucemos los dedos. Vamos.

Agitación (Sociedad pre COVID)

  • Aglomeración.- Vivimos juntos en centros comerciales atestados, apelotonados en lugares de ocio, buscando experiencias colectivas y saturando masivamente el turismo. ¿Somos masa? (Canetti)
  • Hedonismo.- Una identificación total del bien con el placer, especialmente con el placer sensorial e inmediato, ya solo queremos vivir experiencias. Vivir no es huir (Ortega y Gasset).
  • Ansiedad/Insatisfacción/Agotamiento.- Hundidos como estábamos en las grietas (Chul-Han) sin saber vivir en la distancia que separa el deseo de su satisfacción.
  • Desigualdad.- No asumimos la diferencia (de pensamiento, de género, de raza) y, sin embargo, convivimos con toda naturalidad con la desigualdad.
  • Brecha tecnológica generacional.- La tecnología ha desbordado el entendimiento intergeneracional y fomentado una duplicación social de canales de comunicación.
  • Educación rígida vs un mundo líquido y con una plasticidad extenuante.
  • Débil conciencia colectiva.- Obsesionados con el bienestar personal ¿nos hemos olvidado del bienestar social?.
  • Juventud ¿sin relato?.- Cuando el futuro es peor que el presente…¿qué provoca la esperanza?
  • Homologación Cultural.- Vivimos el infierno de lo igual. Ya es imposible ser originales, hay un muro de cristal para todos. Todos queremos el mismo espejo… pero que nos devuelva una imagen diferente.

Pausa (Sociedad while COVID)

  • Fragilidad.- Esta pandemia nos ha puesto delante de nuestra fragilidad. ¿Hay algo más real que la muerte? se pregunta Susan Sontag. ¿Hay algo que nos haga más conscientes de la importancia de la vida?
  • Miedo/Soledad.– El miedo se ha hecho colectivo y la soledad se ha adueñado de muchos individuos.
  • Importancia de la Cultura.– Entretenimiento, lectura, música, ocio. Preguntaron a Churchill durante la 2GM de dónde debían recortar en Cultura y respondió…. Pero entonces ¿para qué estamos luchando?
  • Confinamiento mental y físico.- Decía Pascal que todo lo malo del ser humano le ocurre por no saber estás quieto en su habitación, ahora todo lo malo le pasa precisamente por lo contrario.
  • El mundo en una pantalla.- El mundo se ha aplanado definitivamente y se ha convertido en plasma. Vemos, miramos, somos plasma.
  • Observación.- Atemorizados por las imágenes y resignados ante los hechos.
  • Alfabetización digital.- Te guste o no, el alfabeto y las construcciones se han transformado en bits. Aprendes a leer el mundo así o te quedas fuera… digitalizado, eso sí.
  • Conciencia Colaborativa.– Explosiones de solidaridad de personas y empresas ¿algo se está moviendo o es puro espejismo?
  • Visibilidad de la Desigualdad.- No todo el mundo sufre igual ante los desastres. Se acentúan las diferencias y se hacen más presentes. Lo vemos, sí, pero ¿lo sentimos?

Incertidumbre (Sociedad post COVID)

Sentido de pertenencia.- ¿Iremos a comunidades inclusivas o más excluyentes?. Soñar utopías está al alcance de cualquiera, cambiar las cosas no es tan fácil.

  • Replanteamiento del ritmo personal o colectivo .– ¿Aprenderemos el ritmo natural de las cosas o seguiremos tratando de acelerar hasta la extenuación los procesos naturales?
  • Distancia .- Soledad vs aglomeración.
  • Transformación de las relaciones sociales.- ¿Seremos más formales, más ritualistas, menos afectivos? ¿Nos enamoraremos de un robot como en Her?
  • Compromiso/Egoísmo.- ¿Seremos mejores como sociedad o profundizaremos en nuestros errores?. Solo grita libertad el que se sabe esclavo de sus errores (Marqués de Sade).
  • Salud/Educación ¿Somos conscientes de la importancia de garantizarlos a todos por igual? o ¿serán el parteaguas de la desigualdad? Pobres, enfermos y cautivos de la ignorancia vs Saludables, ricos y formados/sabios.
  • Inclusividad vs Exclusividad.– ¿Quién será el vencedor en esta pugna? Por ahora vamos perdiendo ¿quienes ? ¿todos? Winners/Losers
  • Juventud ¿Un nuevo descubrimiento?.- ¿Más formada, más consciente, más comprometida o seguirá surcando la ola de los acontecimientos?.
  • Adhesión/Rechazo a la Política.– ¿Optaremos por exigir, realmente, la función transformadora de la política o seguiremos con el antagonismo radical y destructivo? Es preferible la libertad dolorosa a la servidumbre feliz.
«Cuando quedas atrapado en los sueños de otro, entonces es que estás jodido», decía el cínico de Cioran. Somos una comunidad herida, definitivamente.

La última canción de Pau Donés, «Eso que tú me das», es un ejercicio de generosidad, alegría, solidaridad y virtuosismo emocional. Ya veremos si la sociedad es capaz de incorporar esos valores, por ahora me quedo con que al final los mariachis se colaron junto a Zapata y Pancho Villa en el último videoclip de Pau para rendirle un último tributo en vida: véanlo aquí.

Gracias, México. Ánimo, España. Hasta siempre, Pau.

 

Kike Cortés de Abajo es el Director de la Escuela de Gobierno y Transformación Pública SKR/UAX , el cofundador de SKR Preparadores y Administrador Civil de Estado (en excedencia). Antes de asumir el liderazgo de la Escuela de Gobierno, trabajó durante más de 20 años en el sector público en distintos puestos en Presidencia de Gobierno, Ministerio del Interior y en las Administraciones Exteriores en las que el último cargo que ocupó fue el de Consejero de Educación para América Central, México y Caribe. En sus ratos libres, lee mucho y hace el tequila Tantita Pena, que como él dice es «del bueno».