En estos términos, se manifestaba Jesús Fernández Caballero en el último Talks & Wine que organizó la Escuela de Gobierno y Transformación Pública SKR/UAX. En esta sesión y junto a Enrique Cortés, director de la escuela, Fernández Caballero realizó un repaso a la situación de España en la Unión Europea, ante la crisis del COVID-19.

Fernández Caballero, que ocupa el cargo de Consejero de Interior en la Representación Permanente de España ante la Unión Europea, destacaba el hecho de que «tras la salida del Reino Unido, España se ha convertido en una de las cuatro economías principales de la Unión». Para él «esto nos da una gran oportunidad de construir una alianza fuerte con Francia, Italia y Alemania y convertirnos en un país estratégico a la hora de tomar las decisiones importantes».

Un nuevo frente emerge

El Consejero de Interior en Bruselas explica cómo «España ha protagonizado un acercamiento con Francia y Alemania y un reencuentro con Italia, lo que ha hecho que los cuatro países se unan de nuevo». Además, según explica «esta nueva situación ha llevado a que juntos hayan firmado una carta a la Comisión Europea, para que la reforma de la política de asilo común incluya un sistema obligatorio para el reparto de la acogida de demandantes de asilo».

Esta tendencia es la que parece haberse mantenido también a la hora de decidir sobre las medidas que la Unión Europea implementará para afrontar la crisis del COVID-19. Y de ellas, España es una de las principales beneficiarias. Así, según la propuesta presentada por la Comisión Europea, España recibirá 34.004 millones de euros de la política de cohesión europea para el período 2021-2027, un 5% más que en el marco financiero 2014-2020, convirtiéndose en el tercer mayor beneficiario, por detrás de Polonia e Italia.

«La Unión Europea entiende que esta crisis no ha sido culpa de nadie»

Pero, más allá de este reencuentro, para Jesús Fernández Caballero hay dos razones fundamentales que explican la consideración europea, a la propuesta realizada desde el Gobierno español sobre las medidas económicas en la Unión Europea frente al COVID-19.

«En primer lugar y a diferencia de otras crisis como la del 2008, ahora la Unión Europea entiende que el impacto financiero y económico no ha venido por un fallo estructural de los países. La crisis del COVID-19 no es culpa de nadie, es una crisis que surge de una contingencia, no es estructural. Además, esta vez el problema es que el impacto es tan grande, que se tiene que meter mucho dinero para que podamos salir de la fosa abisal en la que estamos metidos. Puede que estos dos factores hayan hecho que la UE y los Estados sean más comprensivos», apuntaba Fernández Caballero.

España tendrá que hacer los deberes

De una u otra manera, lo que está claro para el representante español en la UE es que «vamos a tener que trabajar mucho y responder al compromiso europeo para que no cuenten sólo con nuestro apoyo cuando les interese, sino que de una forma estructural, España cuente a partir de ahora».

El motivo es que «aunque la imagen de España en la UE es la de un país prusiano (pobre, pero honrado), desde los países del norte no paran de alimentar la fábula de la cigarra y la hormiga respecto a los países del sur de la Unión Europea» recuerda Fernández Caballero. Como ejemplo, véase la reciente portada del semanario neerlandés Elsevier Weekblad con el titular «Ni un céntimo más para el sur de Europa». Y es que «cuando la obligada solidaridad humana se diluye, cada uno tira a lo suyo» señala.

Por eso, Jesús Fernández Caballero reitera que «determinadas unas condiciones a cambio de las ayudas, habrá que cumplirlas. Porque si no lo hacemos bien, perderemos legitimidad y no nos tomarán en serio». Aunque en su opinión, «esta vez la contrapartida probablemente será menos coactiva que en la crisis del 2008, ya que la Unión Europea ya ha aprendido que ahogar no es bueno y, esta vez, no nos ahogarán».

La necesaria vuelta a la política social europea

En este contexto y ante la pregunta sobre si el COVID-19 potenciará las políticas sociales europeas, Fernández Caballero es rotundo «tiene que ser así porque esta crisis pega como un misil de 4 cabezas en lo que más necesita la gente para vivir». Y por eso para él ésta «es una oportunidad para recuperar la confianza en el Estado, que creo que servirá para poner sobre la mesa las políticas sociales necesarias. Porque el Estado de Bienestar esconde algo por lo que tenemos que luchar y que tenemos que defender.»

Y entre todo lo que para él toca defender ahora, el empleo cobra un papel totalmente relevante ya que «cuando el trabajo se automatice y se generalice el teletrabajo, habrá una dualidad en la sociedad formada por los que podrán teletrabajar y los que no» advierte.

Para el Consejero de Interior en Bruselas «este tipo de desigualdades hay que evitarlas, porque con la tecnología y la robotización, la sociedad evoluciona hacia un modelo de élites y excluidos. Y el riesgo del COVID-19 es que puede acelerar lo malo de esta dualidad». La razón es que tras esta crisis hay gente que lo ha perdido todo, como muchos pequeños comercios, y gente que está ganando más que antes, los winners, como muchos grandes players del eCommerce. Por eso, reitera que «si no hay una buena respuesta por parte de quien debe darla, la exclusión podría generar pérdidas irreparables».

La buena noticia es que para él «tras esta crisis, a esos winners no se les va a consentir todo. La gente está cansada como para soportar frivolidades y, por eso, desde el punto de vista ético, ya no va a haber modelos aspiracionales económicos y/o exitosos, sino nuevos modelos con contenido ético y una nueva cultura del esfuerzo de verdad», dice.

Porque, al final, para Jesús Fernández Caballero «de aquí, tenemos que salir con un ecosistema positivo y empoderados como europeos, como país, como sociedad, pero, sobre todo, como ciudadanos».