El politólogo Víctor Lapuente, catedrático en la Universidad de Gotemburgo (Suecia) y profesor visitante en ESADE, explica alto y claro el propósito de su libro Decálogo del buen ciudadano: Cómo ser mejores personas en un mundo narcisista, en el nuevo Foro Abierto organizado por la Escuela de Gobierno y Administración Pública SKR.

C.C.M.

Lapuente defiende en su libro que «la base para una ética del siglo XXI se encuentra en las enseñanzas de los hombres y las mujeres sabias que desde la Antigüedad han reflexionado sobre cómo sobreponerse a la fatalidad y vivir una vida virtuosa, en la que los proyectos trascendentes se impongan a los deseos inmediatos». Pero además, expone su tesis con maestría, de un modo con la que «enseña y propone, pero sin ningún tipo de adoctrinamiento, a diferencia de muchos en nuestro tiempo, y recordando al gran filósofo y científico Fernando Savater«, señala Kike Cortés, director de la Escuela de Gobierno y Administración Pública SKR, al inicio de la sesión.

Extremismo y victimismo: de la mano en las sociedades actuales

Para Víctor Lapuente este libro era necesario porque la sociedad española cada vez es más victimista. «Nos creemos víctimas de todo, de la izquierda, de la derecha, del gobierno, sea el que sea, de España si eres nacionalista, de la inmigración… Y esto ha llevado al ensalzamiento de los populismos. Yo quería contribuir y acercar estas ideas tan polarizadas al lector y hacerle ver que están dentro de nosotros mismos y que muchas veces no tienen sentido. Hay que superar el victimismo en el que nos encontramos», señala Lapuente, al tiempo que explica la evolución de lo ocurrido a nivel ideológico no solo aquí, sino en todo el mundo.

Así Víctor Lapuente desgrana con maestría cómo las ideologías hasta la posguerra estructuraban la sociedad y han pasado a ser divisivas. Da igual el año exacto en el que ocurriera, González Ferriz señala las olimpiadas, el 92 como momento del cambio en España. Pero a nivel global vino marcada también por la llegada de los Chicago Boys que se imponen por la derecha, en la izquierda el individualismo cultural, los hippies, también la idea del «rompamos con el pasado» y así se rompe la idea de Kennedy de tradición socialdemócrata progresista.

«Kennedy defendían la idea de nación inacabada, vamos a hacerlo mejor y eso exige sacrificios. Esto lo heredó Obama. Pero ahora el panorama es todo lo contrario, no hay sacrificio, solo derechos. Y no se exige sacrificio como contrapartida. Thomas Piketty icono de la izquierda, dice que los millones de euros deberían darse a los ciudadanos jóvenes de la Unión Europea cuando cumplen los 18 años, yo pienso que debería pedírseles algo a cambio, pedir más a los jóvenes y a los ciudadanos», advierte Víctor Lapuente.

Porque para Lapuente estamos sufriendo un proceso de decadencia como le pasó al Imperio Romano, «lo que no significa una caída abrupta». Los romanos, explica Lapuente, «no colapsaron inicialmente, sino que sufrieron una caída de siglos, progresiva. Era algo parecido a lo de ahora, las ideologías dominantes no favorecían a los grandes prohombres de Roma que sacrificaron sus riquezas por el bien de Roma, sino que favorecía el individualismo, la berlusconización del Impero Romano, a imagen de la berlusconización de la sociedad actual que estamos viviendo».

«Me declaro políticamente bisexual. Puedo enraizar con las ideas de la izquierda del ecologismo y de la derecha y su tradición judeocristiana y sus valores siendo ateo»

La izquierda y la derecha pueden ser compatibles

La forma de luchar contra este proceso es para Lapuente entender, como muestra en su libro, «que hay ideas y argumentos de la izquierda que pueden ser compatibles con los que asociamos a la derecha». Un ejemplo al que alude es el del concepto de la amistad y acogimiento de la izquierda respecto a la inmigración, y cómo se acerca en cierta forma al de la derecha con su «hay que intentar que se integren».

Porque Víctor Lapuente se declara «políticamente bisexual. Necesitábamos muchas reformas muy de derechas y también muy de izquierdas. Puedo enraizar con las ideas de la izquierda del ecologismo y de la derecha y su tradición judeocristiana y sus valores, siendo ateo. Mucha gente brillante lo descubrió hace años y yo solo lo he aglutinado y recopilado en este libro para que la sociedad actual lo entienda», reivindica el politólogo.

Lapuente prosigue llamando la atención sobre el hecho de que «este tipo de acercamientos, en un engranaje bajo el concepto de la socialdemocracia, se están haciendo imposibles con los extremismos imperantes». Pero la clase dirigente quizá debería empezar a tener un poco más de cuidado, ya que como percibe el autor «es muy probable que los ciudadanos acaben hartos de estos populismos en su pura esencia».

«Este libro es muy necesario porque defiende los valores y la tradición que hemos heredado poniéndola en valor»

Un cambio social impulsado desde nosotros mismos y desde la Administración

Estos temas no son los únicos sobre los que Víctor Lapuente llama la atención en su libro Decálogo del buen ciudadano: Cómo ser mejores personas en un mundo narcisista porque, como indica el propio título, el narcisismo es un gran protagonista. Suso Fernández, cofundador de SKR y Consejero de Interior en la Representación Permanente de España ante la Unión Europea, indica que también «el ciudadano se encuentra en la zozobra y en ella, que se lea este libro es muy necesario. Entre otras cosas, porque defiende los valores y la tradición que hemos heredado poniéndola en valor».

Kike Cortés, director de la Escuela de Gobierno y Administración Pública SKR, resalta del libro su llamada a la necesidad de mirar dentro, analizarse y dejar de victimizarse para reconocer esa tradición heredada y ponerla en valor, pero ve que actualmente es un ejercicio difícil. «Tú pides un ejercicio autocrítico que no sé si la sociedad está preparada para hacer. Hay una especie de posición en los ciudadanos del que no se encuentra con fuerzas para mirar hacia dentro y reconstruirse interna y colectivamente, y abandona la batalla…».

Pero Lapuente contesta optimista: «Yo creo que sí, entre otras cosas porque nos estamos acercando al abismo. Somos la generación más angustiada, están incrementando los suicidios y el consumo de ansiolíticos y antidepresivos, hay una necesidad. Va a haber una necesidad, y habrá líderes políticos que tendrán que enhebrar este discurso. Tenemos el problema de los populismos extremos, aún no hemos llegado al nivel de las ideologías totalizadoras, fascismo, comunismo, pero sí supone una amenaza a la que solo combatiremos desde los valores y la tradición que están dentro de nosotros mismos».

Para Suso Fernández, cofundador de SKR, esto no va a ser nada fácil, ya que «ahora surge un nuevo enemigo, el tecnológico. ¿Cómo podemos recuperar la colectividad cuando tenemos que hacer frente a la nueva realidad virtual que no se asemeja a la cercana de las personas? ¿Cómo recuperar la colectividad sin que sea virtual e individualista?», pregunta.

«Con la tecnología pasa como con la religión, por un lado tiene muchas cosas buenas y puede favorecer amistades reales, nos puede unir más, pero por otro también tiene malas, porque puede ser más lo que ofreces tú que lo que te dan muchas veces. Es decir, puede ser una cura para el alma, pero también un mal del ego, que nos atrape en una persecución constante de reconocimiento» señala Lapuente.  Así, un argumento que Lapuente esboza en su libro es que, aun reconociendo que las redes sociales han propulsado el individualismo, hay que rebelarse contra el ciber pesimismo». El problema es el uso que hacemos de las máquinas y detrás está la pérdida de la virtud humana. Si seguimos con el narcisismo y el victimismo pues esto puede ser tremendo. El victimismo se puede expandir hasta límites insospechados, son drogas para el ego», advierte el politólogo y profesor.

«Aquellos partidos políticos que han buscado el centro han quedado fuera. Ahora estos partidos han desaparecido, por eso el cambio no vendrá por un cambio en los partidos políticos, sino que necesitamos reflexiones y otro tipo de instituciones que lo impulsen»

Llegado a este punto la pregunta es obvia: ¿Qué necesitamos entonces para recuperar nuestra sociedad más allá del ámbito del individuo particular, la política y las nuevas tecnologías?

Víctor Lapuente contesta de forma clara y alude a la gran importancia que tienen las instituciones y la Administración Pública en este proceso. «Aquellos partidos políticos que han buscado el centro han quedado fuera. Ahora estos partidos han desaparecido, por eso el cambio no vendrá por un cambio en los partidos políticos, sino que necesitamos reflexiones como las de Durkheim y necesitamos otro tipo de instituciones que lo impulsen», señala Lapuente.

En primer lugar, para el politólogo, es importante tener unas buenas administraciones. «Fukuyama ya no pone el énfasis en las instituciones políticas, sino en las administrativas que traten al campesino como al rey. Que nadie en la sociedad se crea Dios. Hay que impulsar instituciones progresistas que defiendan los derechos humanos».

«¿Qué pasa con la religión? ¿Debería quedarse al margen?», pregunta Suso Fernández, quien celebra que este libro ensalce algunos valores universales de la tradición judeocristiana, sin caer en un ánimo pío. Víctor Lapuente no duda al responder que «también a los grupos espirituales o religiosos, que ahora solo actúan con intervenciones muy poco progresistas, deberíamos exigirles que den un paso al frente y hablen de valores, tomando como ejemplo el papel del protestantismo en la regeneración social, entre otros».

Puede ver el vídeo completo del Foro Abierto con Víctor Lapuente en este enlace

 

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