DAVID NIETO

¿Quién manda en nuestro país? ¿Quién detenta y ejerce realmente el Poder? ¿Cuáles son el nombre y los apellidos de las personas que articulan esa estructura reticular de dominación en la sombra? ¿Cuáles son los nodos principales de la red dirigente? ¿Cuál es su habitus?

Esas son las preguntas a las que Andrés Villena responde en su libro, Las redes de poder en España. «Creer que puede gobernarse el Estado sin conocer a sus funcionarios más característicos significa no haberse enterado de nada», se afirma en una de las páginas. Nuestro C.Wright Mills patrio, más que analizar en su obra el funcionamiento de la democracia española y sus instituciones, disecciona lo que denomina «el Estado dentro del Estado». Acoplada a las instituciones, existiría una tupida red de relaciones interpersonales que las somete, las disciplina y las pone al servicio de una serie de intereses particulares disfrazados de interés general. Una especie de «partido-cártel» o «institución total» ademocrática, que según el autor sería el verdadero origen de la corrupción política, la falta de representatividad del sistema político-constitucional español y la desafección de la ciudadanía.

La élite del poder: zorros y leones

Villena describe una élite reducida caracterizada por los siguientes elementos: posiciones sociales a menudo heredadas de los antepasados, división y especialización del trabajo entre sus miembros, presencia en los medios de comunicación, existencia de clanes en torno a intereses fuertemente definidos, y finalmente, socialización de sus miembros en espacios exclusivos. Este reducido grupo de poder es, según el autor, un organismo social vivo que se nutre de la élite funcionarial y de la gran empresa, a su vez a veces vinculados entre sí mediante lazos de parentesco o matrimonio.

Maquiavelo en su Príncipe distinguía entre zorros y leones. Apoyándose en esta metáfora, el libro se divide en dos grandes bloques en los que repasa, respectivamente, las élites en el poder durante los gobiernos de J.L.R.Zapatero y M.Rajoy. Las primeras serían zorros, por su astucia en el ejercicio del poder durante una época en la que el talante era la principal divisa. En segundo lugar, estarían los leones, implacables a la hora de defender sus intereses en una España tutelada por Bruselas y sometida a los rigores de la crisis económica.

Zapatero y la oligarquía ilustrada

Durante las legislaturas de Zapatero, las élites españolas provienen en gran medida de la vieja guardia socialista. Según el autor, parte del mandarinato durante este periodo da continuidad al llamado «Clan de la Dehesilla», aquella «oligarquía ilustrada» que en tiempos de la beautiful people sedujo a los gobiernos felipistas. La alta función pública, TACs, TECOs, Abogados del Estado, Diplomáticos e Inspectores de Hacienda, a los que Bourdieu denominaba la «nobleza de Estado», constituye la espina dorsal de la élite española durante aquella legislatura recordada por, entre otros aspectos, la aprobación de una amnistía fiscal el mismo día que se legalizaba el matrimonio homosexual, los movimientos tectónicos desatados por la OPA a Endesa o el ascenso imparable de las constructoras en medio del boom del ladrillo.

Carente del apoyo que tradicionalmente había brindado el Grupo PRISA a los anteriores gobiernos socialistas, Zapatero promueve la aparición de nuevos grupos comunicacionales capaces de auxiliarle en lo que Chomsky denominaba la «fabricación del consenso». Son los años en que aparece La Sexta, Público o El Plural, y se hace fuerte Mediapro, conglomerado vinculado a Jaume Roures que se batiría judicialmente con PRISA en lo que se denominó la “guerra del fútbol”. Estas operaciones tenían su razón de ser en un periodo pródigo en batallas culturales en torno a la memoria histórica, la familia, la identidad sexual o el aborto.

Rajoy y la nacional-tecnocracia

Villena califica las dos legislaturas populares de la época dorada de la nacional-tecnocracia, caracterizadas por el dominio de una tecnoestructura respaldada por la UE y por los mercados financieros internacionales. El aparato estatal se ve obligado a someterse a las recomendaciones comunitarias, el Diktat alemán en política económica y laboral. Durante este periodo, tres cuerpos de funcionarios ocuparán puestos clave en la Administración. Por un lado, la red de Abogados del Estado vinculados a la vicepresidenta Sáenz de Santamaría. Por otro lado, los TECOs con los que Luis de Guindos copará el Ministerio de Economía y Competitividad y parte de la cartera de Exteriores, convertida en lanzadera de las empresas españolas a través de la estrategia para internacionalizar de la economía. Finalmente, los Inspectores de Hacienda, muchos de los cuales trabajaban junto a Cristobal Montoro en su propia asesoría mientras los populares se encontraban en la oposición.

De las legislaturas populares, el autor resalta especialmente la penetración de la banca en las estructuras del Estado así como la política de compra de material militar a través de los polémicos Planes Especiales de Armamento, a través de los que se han llegado a canalizar ingentes cantidades de recursos públicos para construir, entre otras cosas, submarinos que no flotan. En un capítulo titulado «Los guerreros del reino exigen su cuota», Villena analiza la cooptación del Ministerio de Defensa por parte de algunas empresas e, indirectamente, incluso por terceros países. Igualmente, en otro de sus capítulos presta especial atención al Ministerio de Hacienda, analizando entre otros aspectos la última amnistía fiscal, el papel de la Abogacía del Estado y la AEAT en el caso Noos o las dificultades para perseguir la corrupción desde instituciones especializadas.

Y llegó Sánchez con la troika

El libro concluye con una referencia al primer gobierno de Pedro Sánchez y sus dificultades para reclutar las piezas necesarias para hacer funcionar la maquinaria del Estado. De este primer gobierno de Sánchez, Villena destaca la tecnocracia demoscópica cuyo epítome sería el nombramiento como asesor áulico de I.Redondo, así como la designación de Nadia Calviño como Ministra de Economía, algo que el autor equipara a «traerse la troika a Madrid».

En suma, el libro de Villena disecciona la red de poder que se esconde tras las hojas de acanto de nuestras instituciones-carcasa, lo que habría terminado por convertir a la democracia española en un envoltorio legitimador de los intereses de una reducida élite. La misma élite que, según el autor, viene manejando los hilos de la sociedad española desde hace decenios.

 

David Nieto es Administrador Civil del Estado y preparador de CSACE en SKR Preparadores. Actualmente trabaja en la «División de Atención al ciudadano, transparencia y publicaciones» del Ministerio de Ciencia e Innovación.