TALKS & WINE

Así de claro lo señalaba Miguel Ángel Martín, profesor y colaborador de la Escuela de Gobierno y Administración Pública SKR, en el último Talks & Wine celebrado por la escuela, cuando le preguntaban sobre cómo saldremos de esta crisis.

El evento, retransmitido en abierto por el canal de Youtube de SKR, ha contado con la participación de ponentes de la talla de Pablo Isla, presidente de Inditex, Rafael Catalá, exministro de Justicia, Alfredo Molina, director de Dextra Editorial y Enrique Cortés, director de la Escuela de Gobierno y Transformación Pública de SKR.

Todos ellos han reivindicado la importancia del liderazgo  directivo para el futuro global y el de  nuestro país, en el marco de la presentación del libro El directivo estoico. ¿Nueva o vieja gestión de la res publica?. Una obra especial tanto por su contenido, que fue elogiado por todos los ponentes, como por la vinculación de su autor, Miguel Ángel Martín, con la Escuela.

Según Kike Cortés, el libro hace «un amplio, exhaustivo y certero análisis sobre la sociedad y el individuo del SXXI. Ese sujeto desorientado, desafecto, ensimismado, el hombre-masa de nuestro tiempo»

«Para mí, este es un libro totalizador que me leí la primera vez para aprender, la segunda para estudiar y la tercera será para saborearlo», señalaba Kike Cortés. El director de la Escuela de Gobierno SKR destacaba la utilidad de su contenido por configurarse como «un amplio, exhaustivo y certero análisis sobre la sociedad y el individuo del SXXI. Ese sujeto desorientado, desafecto, ensimismado, sin cultura general, sin enfoque, es el hombre-masa de nuestro tiempo, producto de una conjunción de factores que han desnaturalizado el sueño de la razón emancipadora ilustrada y los principios que lo inspiraban, pero que podemos recuperar en la filosofía estoica que, precisamente, reivindica esta obra».

El libro perfila un modelo ideal de directivo, que no sólo bebe de la sabiduría de destacadas figuras del management como Peter Drucker, Stephen Covey, Henry Mintzberg, John Whetten, Kim S. Cameron o el español; Juan Antonio Pérez López, sino, fundamentalmente, de la filosofía estoica de Cicerón, Epícteto, Séneca o Marco Aurelio, cuya vigencia es indiscutible en un mundo como el actual cuyo principal protagonista es un ‘yo’ insatisfecho, egoísta, superficial que se ha especializado en la generación de falsas necesidades.

Frente a la adversidad, Miguel Ángel Martín recuerda que «los estoicos nos recomiendan que hay que seguir adelante, manteniendo la calma y la esperanza y poniendo en el centro a las personas»

El estoicismo, como nos comenta Miguel Ángel Martín, es una filosofía profundamente humana que: «pervive en los españoles en ese “no te rindas nunca“ senequista de la esperanza y la lucha que sirve de contrapeso a esa visión de la vida como un “vivir desviviéndose” (Castro) o como una agonía permanente (Laín Entralgo)». Quizás por eso, cuando le preguntan qué haría el directivo que perfila en su libro ante la actual crisis de la sociedad tecnológica y global que se ha visto acentuada por la pandemia del COVID-19, responde que, aunque la situación sea difícil y el panorama general no invite al optimismo, nunca hay que abandonar. Muy al contrario, como ciudadanos españoles y del mundo (la ciudad próxima y lejana de Epícteto) los estoicos nos recomiendan que hay que seguir adelante, manteniendo la calma y la esperanza y poniendo en el centro a las personas. Sólo así estaremos en condiciones de revertir la situación porque, como afirma el autor: «Todo se puede arreglar si uno asume su responsabilidad y se pone a trabajar ya».

Pablo Isla encuentra en Inditex los valores de El directivo estoico: «La humildad sin renunciar a la ambición, la gestión casi como en una pyme siempre con atención al detalle y viendo siempre en lo que podemos mejorar»

En su intervención, Pablo Isla reconoce que el libro no sólo le ha gustado, sino que le ha hecho reflexionar y, sobre todo, le ha sorprendido porque nunca podría haber imaginado que el pensamiento estoico fuera tan claramente aplicable al mundo de la gestión empresarial.

Isla subraya, en primer lugar, la importancia de los valores que en se reivindican en el libro: «Ese buscar siempre un objetivo que es conseguir el bien colectivo, con el que me identifico. La definición del directivo estoico como alguien que reúne a los equipos adecuados bajo la idea de aunar voluntades. La capacidad de liderazgo sereno, firme y seguro. Saber escuchar y comunicar. Mantener la humildad para seguir aprendiendo. El respeto y el compromiso con la comunidad».

A continuación, el presidente de Inditex explica como ese liderazgo y humildad de los que habla el libro, tienen un claro reflejo en la empresa que dirige: «En algunos momentos, casi parece como si estuvieras hablando de los valores que inspiran a nuestra empresa desde sus orígenes, sobre todo la humildad sin renunciar a la ambición, la gestión casi como en una pyme siempre con atención al detalle y viendo siempre en lo que podemos mejorar».

El primer directivo de la primera empresa global española también destaca la importancia del trabajo en equipo al que se alude en El directivo estoico. Es algo, a su juicio, absolutamente clave: «No hay estrellas. Lo bueno es gracias a todos y, en lo malo, cada uno ha de asumir su responsabilidad». También hace especial énfasis en el respeto a todos y a su diversidad, la importancia de las personas, la necesidad de que no haya límites al desarrollo personal y profesional de ningún miembro de la organización, así como en la obligada implicación de ésta con la comunidad en la que esta se integra. Como ejemplo del compromiso de la empresa que preside y de todos sus trabajadores con la comunidad de la que forman parte, se refiere al papel desempeñado en los primeros momentos de la crisis del COVID-19 por Inditex para hacer llegar a nuestro país el material sanitario del que carecíamos. A este respecto, el autor del libro opina que Inditex ha dado un ejemplo claro y, hasta ahora, nunca visto en nuestro país de auténtica responsabilidad social corporativa.

Rafael Catalá aludía a la reflexión erudita y humanista del libro y a las cuatro competencias del paradigma de dirección estoica que considera que, efectivamente, son las esenciales para todo directivo

La sesión, también contó con la presencia de Rafael Catalá, funcionario del Cuerpo Superior de Administradores Civiles del Estado y exministro de Justicia, que tiene una acreditada trayectoria profesional de éxito tanto en el sector público como en el privado.

Catalá tomaba la palabra para explicar por qué estaba en el Talks & Wine de la Escuela de Gobierno y Transformación Pública de SKR: «Estoy aquí por 3 motivos. El primero porque conozco a Miguel Ángel desde hace muchos años y le tengo un gran aprecio profesional y personal. El segundo, por la entidad organizadora del acto, SKR, que se ha convertido en un centro de reflexión, debate y análisis de los asuntos de actualidad y en particular de lo relacionado con lo público. El tercero, obviamente, por el libro, porque he encontrado en él reflexiones muy compartidas y didácticas que siempre he me ha parecido fundamental transmitir».

Así, Rafael Catalá aludía a la reflexión erudita y humanista del libro y a las cuatro competencias del «paradigma de dirección estoica» que considera que, efectivamente, son las esenciales para todo directivo: la primera es la necesidad de que el directivo piense en términos estratégicos, un asunto que reconoce que le ha preocupado toda la vida porque el directivo debe saber dónde está y tener una visión de 360 grados que le permita entender perfectamente su entorno.

La segunda es la del necesario y permanente trabajo de aprendizaje y perfeccionamiento del directivo. Ser directivo exige, precisamente, no darse nunca por satisfecho y continuar esa tarea de formación durante toda su vida profesional.

La tercera es la de liderar personas, liderar liberando el talento de quienes nos rodean, haciendo que “explote el potencial y capacidades de nuestros colaboradores”.

La cuarta y última competencia se refiere a la orientación a resultados, al impacto de nuestro trabajo. “El directivo tiene que estar concentrado en los resultados, estamos aquí para hacer cosas” ha afirmado.

Este último aspecto es, posiblemente, el que puede marcar una diferencia importante entre el sector público y el privado porque, en la administración, se carece de ‘métrica», es decir, de métodos de evaluación e indicadores que permitan un seguimiento de los resultados.

Según Alfredo Molina, la obra se publicó tal cual le fue remitida porque es un libro «íntegro, entero, hilado y entrelazado de principio a fin»

Alfredo Molina, el editor, llamó la atención sobre el hecho de que El directivo estoico es «un libro de cocción lenta» porque el autor, desde que le conoce, manifestó siempre un inagotable interés por la cultura clásica que, aunque se haya plasmado ahora en el libro, venía de muy lejos y mucho antes de que el autor decidiera escribirlo. A juicio de Alfredo Molina, el libro se publicó tal cual le fue remitido porque es un libro «íntegro, entero, hilado y entrelazado de principio a fin».

Por último, considera que El directivo estoico será la pieza clave de la nueva colección de gestión de una editorial que, como Dextra, tiene una vocación marcadamente latinoamericana. En ese ámbito geográfico, augura al libro una buena acogida por ofrecer un planteamiento general y más abstracto que trasciende el enfoque habitual en esos países en los que las publicaciones en materia de gestión y de administración pública se centran en su propio ordenamiento jurídico e institucional.

A modo de recapitulación, Kike Cortés subraya que el libro es, efectivamente, un «libro estoico» que se ajusta a las cuatro competencias que reivindica porque: piensa en términos estratégicos y define certeramente el entorno actual; porque, lejos de la lectura de management de aeropuerto, exige una lectura profunda con la que se aprende; porque extrae lo mejor de las personas o lo intenta defendiendo valores como el esfuerzo, la responsabilidad o el compromiso con uno mismo y con los demás y, finalmente, porque supone una contribución voluntaria de su autor a la comunidad que le ha supuesto renunciar a una parte de su tiempo y de su vida personal.

La conclusión más importante que se puede extraer, después de algo más de hora y media de debate sobre el contenido de El directivo estoico, es la de la innegable vigencia del estoicismo en nuestros días, especialmente, en el mundo de las organizaciones.

A juicio del autor, esa vigencia, ha sido corroborada, además, por un recientísimo informe del Foro Económico Mundial sobre los «trabajos del futuro», toda vez que, entre las competencias y habilidades que serán clave en el mercado de trabajo durante los próximos años, dicho organismo incluye las competencias nucleares del “paradigma de dirección estoica” sobre el que se ha reflexionado en este Talks & Wine.

 

El vídeo completo de la presentación de El directivo estoico está disponible aquí.