Carta del director_ KIKE CORTÉS DE ABAJO

Chuang Tzu soñó que era una mariposa y no sabía al despertar si era un hombre que había soñado ser una mariposa o una mariposa que ahora soñaba ser un hombre.

El Sueño De Chuang Tzu – Herbert Allen Giles (1889) 

«Muchos de nuestros enfrentamientos sociales derivan de una borrachera de narcisismo. Llevamos décadas bebiendo de dos ideologías que han embriagado nuestro yo. Por un lado, el individualismo económico, promocionado por la derecha ultraliberal; y, por el otro, el individualismo cultural, promovido por la izquierda pretendidamente cosmopolita… Necesitamos recuperar esos dispositivos psicológicos de control del yo que han permitido el progreso de la humanidad a lo largo de la historia.»

Este es un pequeño pero ilustrativo extracto del libro Decálogo del buen ciudadano de Víctor Lapuente en el que ofrece un diagnóstico bastante certero de las carencias que tenemos como sociedad y ofrece una guía hacia una conformación de una ética individual y colectiva que nos permita construir un propósito común.

La pandemia provocada por la COVID-19 no es, ni de lejos, la peor catástrofe de la historia, pero para los que no hemos tenido el infortunio de pasar por guerras mundiales o civiles, grandes hambrunas ni cataclismos, esta es la nuestra, la que nos ha tocado vivir y ya intuimos que es lo más parecido a una línea de cambio en la Historia.

Frente a la COVID hay dos misiones urgentes. La primera consiste en salir con el menos daño humano posible. La segunda debería centrarse en mantener las infraestructuras políticas, sociales y económicas, públicas y privadas lo menos debilitadas posible para no encontrarnos en la salida caminando en una nube de escombros.

La sensación colectiva de fragilidad, de miedo ha empoderado a muchos políticos a limitar los derechos de los ciudadanos y a buscar un esquema autoritario de gobierno

Para la primera ya tenemos la vacuna. Con esa variante patria –¡ays, es que somos únicos!– en la que algunos de los que deberían velar por nuestros bienestar personal y espiritual (generales, obispos y políticos…tenemos de todo) nos han dado una versión inversa de la orquesta del Titanic y su capitán corriendo a ponerse los primeros en la cola de salvación.

Para la segunda, nos queda una larga tarea. Cada generación se cree destinada a rehacer el mundo. La mía, sin embargo, sabe que no podrá hacerlo. Pero nuestra tarea es quizá mayor. Consiste en impedir que se deshaga. Recogiendo las palabras de Albert Camus nos podemos atrever, ¿por qué no?, a ofrecer nuestro propio recetario de vacunas para cumplir, en parte, la segunda misión ¿Nos animamos? Venga, vamos.

Aunque hay cada vez una mayor extensión de la franja de las clases medias se ha intensificado de manera alarmante la diferencia entre la extrema riqueza y la extrema pobreza

Recetario de vacunas:

Frente al miedo

El día que yo nací, mi madre parió dos gemelos: yo y mi miedo. Sobre esa base gemelar Hobbes construyó toda la teoría del origen del Estado y Maquiavelo instruyó al Príncipe a usarlo para gobernar. La sensación colectiva de fragilidad, de miedo, ha empoderado a muchos políticos a limitar los derechos de los ciudadanos y a buscar un esquema autoritario de gobierno. Aún es pronto para hacer ese trabajo, pero en unos años habrá que hacer un análisis sosegado del uso de la excepcionalidad para autoatribuirse facultades extraordinarias y limitar los derechos de los ciudadanos. El miedo es la emoción política más potente, pero su manipulación ha dejado malos ejemplos en la Historia de los que deberíamos aprender.

Frente a la ignorancia

Toda forma de saber conlleva una relación de poder (Marina Garcés). Y si queremos que la relación de poder sea equilibrada más nos vale hacer un esfuerzo añadido para fomentar la expansión del conocimiento y no sólo la información. Immanuel Kant, en 1784: Pregunta: «¿Qué es la Ilustración? Respuesta: La salida de la humanidad de su autoculpable inmadurez, su perezosa y cobarde sumisión a los dogmas y fórmulas de las autoridades religiosas o políticas. Eso es la Ilustración.»

Hoy más que nunca, los ideales de la ciencia, la razón, el humanismo y el progreso necesitan una defensa incondicional frente a los populismos y los nacionalismos. (Steven Pinker)

Frente al exceso de diagnósticos

Aldous Huxley, es su célebre distopía Un mundo feliz, advertía de que la medicina avanza tanto que pronto solo seremos enfermos. La ciencia progresa de forma delirantemente rápido, pero el uso que de ella hagamos nos evitará –o no– convertirnos en un ejército de hipocondríacos que imiten al Argán de Moliere y sus delirios de enfermo imaginario. Las abuelas lo reducen más sabiamente a «quien busca encuentra», sin ser siempre necesario.

Frente a la desigualdad

Aunque hay cada vez una mayor extensión de la franja de las clases medias –deterioradas, eso sí–, sin embargo se ha intensificado de manera alarmante la diferencia entre la extrema riqueza y la extrema pobreza. Los niveles de inequidad, producto de la intensificación de las tendencias extractivas de rentas (Acemeglou y Robinson,) y la incapacidad redistributiva de los Estados, deberían provocar debates sobre su sostenibilidad ética y su (dis)funcionalidad.

La descarada acumulación de riqueza este generando un impacto tremendo en términos de ruptura cohesiva de la sociedad, aumento de la criminalidad, descontento, radicalismo, etc. –vamos, lo que se conoce como las enfermedades de la posmodernidad–. Wilson y Picket demuestran que ya hay suficiente evidencia empírica para afirmar que lo que hace que una sociedad sea mejor que otra no es su nivel de riqueza sino de igualdad. Las sociedades pobres pero cuya riqueza está equitativamente repartida presentan problemas sociales y sanitarios equivalentes a los de sociedades ricas e igualitarias, y viceversa. En resumen: los beneficios de la equidad y las externalidades negativas de la desigualdad son compartidos por la población.

Frente al pesimismo

En 1979 Woody Allen escribió «La humanidad está en un cruce de caminos. Uno lleva a la desesperación y la desesperanza. El otro, a la extinción total.» El pesimismo puede ser una actitud individual respetable, pero desde el punto de vista colectivo es sobre todo una irresponsabilidad.

Como apunta Marina Garcés vivimos en un supuesto tiempo del «todo se acaba», y eso sirve de coartada para albergar, desde el cinismo, todo tipo de estrategias políticas y económicas sin freno. Solo con un enfoque positivo y práctico a la vez, conseguiremos aprovechar esta época de baches para encontrar un tercer camino distinto a los dos ofrecidos por el Woody y evitar acabar todos tarados esperando nuestra sesión en el diván que tanto gusta al célebre director neoyorkino.

Frente a la nueva política

La vieja política, entendida, como programa práctico de transformación social y progreso ha dado paso a una nueva política que bajo la leyenda de la regeneración esconde un ensimismamiento atroz, aderezado de una furia fanática por detectar a los impíos y los herejes; los que piensan distinto. Ya no es nunca más la opción por la búsqueda de las soluciones prácticas a los problemas comunes sino el choque de bloques ideológicos monolíticos bajo cualquier nimiedad (sea el traje de los Reyes Magos o el uso de los pronombres). Una nueva política cargada de viejos argumentos e ideas.

Frente a la autocomplacencia de los ciudadanos

La sensación de desasosiego social que ha provocado la pandemia no ha dejado intacta a la función del ciudadano como actor. En este sentido parece que un calambre romántico recorre la columna vertebral de los ciudadanos hacia la política, cayendo en tres trampas: 1.- la identidad colectiva como sujeto político (nacionalismos) 2.- las emociones como argumentos (fuerza frente a razón) 3.- el hipermoralismo (lo bueno frente a lo malo, sin matices).

Y, paradójicamente, junto a esa vuelta al romanticismo (pulsión, revolución, ruptura, emoción) frente al clasicismo (razón, orden, armonía) aparece una reafirmación del individuo a través de la red, en su función más antidemocrática, como individuo que ha perdido sus referencias tradicionales y una de sus salidas es la afirmación de la individualidad mediante la red. Es el nuevo hombre-masa de la celebérrima sociedad líquida de Bauman. Ser responsable es exigente, ser dirigido una comodidad que no nos podemos permitir.

Frente a los políticos de la nueva política

Víctor Lapuente advertía hace años del retorno de los chamanes a la política. Una especie que considera que lo que defiende es claramente superior a lo de sus adversarios y que si su idea no se ha impuesto aún es por una resistencia mal intencionada. Así que concentra sus esfuerzos en encontrar culpables: el capitalismo, los inmigrantes, los ‘otros’, etc. Cuando llega al poder, el chamán impregna todo con su ideología, nombra a devotos acólitos para puestos técnicos en la Administración y politiza todo, hasta las decisiones más técnicas. Las lleva a su terreno y allí juega con sus pócimas.

El efecto Duning-Kruger afirma que cuanto menos capacitada está una persona, más tiende a sobreestimar sus conocimientos y habilidades. ¿Podemos aplicar este principio hoy a nuestra clase política? Ahí lo dejo.

Hala, ¡a vacunarse!

FOTO: freepik.es (onlyyouqj)

Kike Cortés de Abajo es el Director de la Escuela de Gobierno y Transformación Pública SKR/UAX, el cofundador de SKR Preparadores y Administrador Civil de Estado (en excedencia). Antes de asumir el liderazgo de la Escuela de Gobierno, trabajó durante más de 20 años en el sector público en distintos puestos en Presidencia de Gobierno, Ministerio del Interior y en las Administraciones Exteriores en las que el último cargo que ocupó fue el de Consejero de Educación para América Central, México y Caribe. En sus ratos libres, lee mucho y hace el tequila Tantita Pena, que como él dice es «del bueno».

 

 

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