Así lo indicaba Enrique Cortés, director de la Escuela de Gobierno y Transformación Pública SKR/UAX en el Foro Abierto «Una mirada al mundo post COVID», celebrado este mes de septiembre y en el que Cortés analizó los principales debates y tendencias del mundo que viene.

Para Cortés esta crisis cuenta con 3 características muy relevantes que la diferencian de crisis anteriores como la del 11 de septiembre de 2001 o la crisis financiera y económica del 2008.

«La primera es que es una crisis transformativa. Es decir, esta vez sí que habrá un cambio, ya que todo lo que está pasando impacta directamente en la forma de hacer política», señala el director de la Escuela de Gobierno y Transformación Pública SKR/UAX .

Porque, como explica Cortés, «el COVID-19 está alterando el orden y discurso políticos. Y pone en evidencia, todas las virtudes y defectos de nuestros sistemas (sanitario, económico y de bienestar social). Por eso, esta no es una crisis de ajuste. El mundo va a cambiar».

El segundo atributo que para él diferencia esta crisis, es que es sincrónica y global. Es decir, se está dando lugar al mismo tiempo en todas partes del mundo, aunque no afecte de forma exactamente igual. «Es pública y es humana. Impacta en la sanidad y en los principios de desarrollo de cualquier persona, es decir en su salud y en su economía, que son las dos cosas que convierten a cada individuo en un ser libre e independiente, desde el punto de vista emancipatorio», advierte Cortés.

La tercera y última característica diferenciadora respecto a crisis precedentes, es que es un cisne negro… pero solo a medias. Las razones, las explicaba Ana Cabrera en este artículo de nuestro blog, escrito al inicio de la crisis, y es que «ya había indicios de que algo así podía suceder», como suscribe también el director de la Escuela de Gobierno y Transformación Pública SKR/UAX .

Como ejemplo, en 2004 el Consejo Internacional de Inteligencia de EEUU señalaba que era inevitable que apareciera en algún momento una pandemia de este tipo, parecida a la gripe que mató en 1918-19 a entre 50 y 100 millones de personas en todo el mundo. Y hasta el mismo Bill Gates se refería a esta posibilidad en una conferencia que impartió en 2015. Es evidente, por tanto la incapacidad del sistema para anticiparse a esta crisis, a pesar de tener señales.

Por ello, Enrique Cortés advierte de que «esta falta de visión y de anticipación sistémica, no podemos mantenerla en la resolución de la crisis. No hay que volver al mundo que teníamos antes, sino aprovechar la oportunidad para construir un mundo mejor».

Porque para él, el COVID-19 generará anticuerpos frente a «ciertos debates» de los que nos vamos a olvidar por fin. Porque ahora «todo es mucho más complejo y a la complejidad se responde con inteligencia, formación y ejemplaridad», indica.

Así, el director de la Escuela de Gobierno y Transformación Pública SKR/UAX repasaba esta «sofisticación de los viejos debates» en su artículo «El Mundo Post COVID – Paso 1: La sociedad. Un mariachi para Pau Donés» y ahora se adentra en las que será las nuevas tendencias

La política desde la democracia

En el ámbito político, Enrique Cortés reitera que la democracia es hoy un hecho que no tiene vuelta atrás. «En el SXXI, todos entendemos que las soluciones a la crisis y el futuro de nuestros países, se desarrollarán dentro de los marcos democráticos» indica. Por eso, no volverán los debates del siglo XX sobre otras formas de gobierno como el comunismo o las dictaduras….

Al tiempo, la exigencia a la clase política va a ser mucho mayor, porque para salir de la crisis «necesitamos políticos mucho más formados, con más educación y ejemplares. Una ejemplaridad política que no se exija, sino que emane de la responsabilidad individual», subraya Cortés.

Pero no son los únicos que tendrán que asumir su responsabilidad. «La juventud, que ha crecido entre dos crisis, tiene que adentrarse e implicarse en las soluciones políticas de los problemas. Los jóvenes entenderán que hay que cambiar, transformar el mundo como se hizo en el 68. Pero el mundo de todos, no solo su mundo como abogaban las generaciones de principios del SXXI. Esta es la juventud transformadora que viene», señala Enrique Cortés.

Ya en el marco global, el director de la Escuela de Gobierno y Transformación Pública SKR/UAX recuerda que necesitaremos que las viejas potencias recuperen su papel. «El de la Unión Europea como modelo de los valores democráticos mundiales. El de los EEUU como muro de contención frente a potencias como China o Rusia. Y el de China, como potencia dinamizadora de la economía mundial» señala.

Ante la pregunta de si volverán las fronteras, Cortés es claro: «No podemos vivir sin fronteras pero estas tienen el reverso y el anverso. La economía compró el “sin fronteras”, pero entender la democracia mundial y la social sin fronteras es difícil. Porque el concepto de frontera abarca el espacio físico y mental. Y los patrones, las pautas y la cultura no son las mismas en un país, zona o región, que en otro», comenta Enrique Cortés.

Para él, las fronteras no desaparecerán, sino que se convertirán en un elemento para entender la realidad política. «Se convertirán en fronteras porosas que, desde luego, en esta nueva realidad, no pueden ser entendidas como espacios de exclusión y de rechazo porque perderemos todos», añade.

La economía social se queda

En el ámbito económico y social, asistiremos también a transformaciones permanentes. El Estado volverá, esta vez para quedarse, como vigilante y protagonista. Tras dos crisis consecutivas, nadie duda del papel del Estado como regulador de equilibrios en el capitalismo. Porque si bien nadie cuestiona que seguirá siendo la base del sistema económico mundial, el COVID19 sí ha puesto en tela de juicio sus formas. «A partir de ahora el capitalismo se reinventará, ajustando sus deficiencias, con sistemas de regulación estructurales y con visión a largo plazo», indica el director de la Escuela de Gobierno y Transformación Pública SKR/UAX.

Estas demandas de cambio nos llevarán a abandonar la fiscalidad propia de la revolución industrial, para «abrazar una nueva fiscalidad, que busque nichos sin machacar a las clases medias. Los debates económicos se establecerán dentro de los marcos de la economía sostenible y digital. Y asistiremos a un cambio definitivo de visión de las empresas y su impacto en la sociedad que las convertirá en éticamente responsables», explica Enrique Cortés.

Pero esto es solo el reflejo de lo que pide «la nueva sociedad que viene. Una con menos individualismo, más comunidad y un nuevo replanteamiento del ritmo. Y en la que habrá una mayor interacción entre espacios personales, laborales y socioeconómicos y más sentido de pertenencia colectiva«, indica Cortés.

Esto generará un sentido de compromiso distinto, entendido como responsabilidad individual respecto al trabajo, la comunidad, la salud y la buena educación. «Se erigirá una corrección colectiva, respeto al otro, que impactará en la educación que ahora no solo ha de ser rentable económicamente, sino también socialmente. Es decir, por fin vamos a entender que el bien de uno repercute en el bienestar del otro», concluye Enrique Cortés, director de la Escuela de Gobierno y Transformación Pública SKR/UAX, no sin admitir que, «el punto negativo es que el concepto de distancia como base de un nuevo modelo de protección, afectará a las relaciones sociales».

 

Foto: Imagen de Jeyaratnam Caniceus en Pixabay